Las consultas por bruxismo son cada vez más frecuentes

Asociado sobre todo al estrés y la tensión cotidiana, este problema puede afectar la calidad de vida de las personas.

Apretar o hacer rechinar los dientes son los síntomas típicos del bruxismo, pero no sus únicos efectos. Dolor de cabeza, de oídos, de cuello, de hombros o de espalda son algunas de las molestias que resultan de este hábito inconsciente y que, muchas veces, son los motivos que llevan a visitar al médico. Una consulta, que según los especialistas, ha crecido notoriamente en los últimos años.

“No existen estadísticas, pero sí notamos un aumento evidente de pacientes que acuden por este problema. La gente está más informada o consulta porque las molestias afectan sus funciones cotidianas”, comenta la doctora Jacqueline Brunnet, experta en oclusión y académica de la Facultad de Odontología de la U. Mayor.

Los adultos y adultos jóvenes son los más afectados -se estima que afecta a alrededor del 40% de esa población-, pero el problema puede presentarse a cualquier edad y en ambos sexos, aunque son las mujeres quienes consultan más.

“El bruxismo ocurre cuando los músculos de la mandíbula ejercen una presión y un gasto energético mayor al normal, generando un fenómeno de apriete o de rechinamiento dentario, o una combinación de ambos”, explica el doctor Juan Carlos Salinas, director de la Clínica Integrativa en Alivio del Dolor y Sueño (CIADS), de la Facultad de Odontología de la U. de Chile.

Lo anterior puede ocurrir durante el sueño o también estando despierto. “El apriete de dientes es más común en vigilia, mientras que el rechinamiento suele predominar en los casos que se dan mientras la persona duerme”, agrega.

En 2014, expertos internacionales establecieron ciertos parámetros para diagnosticar el bruxismo y “una de las novedades fue definir si el problema se produce durante el día o la noche, porque tienen tratamientos diferentes”, comenta la doctora Brunnet.

Si bien hay causas hereditarias, la mayoría de los casos está asociada a factores como estrés, tensión, trastornos del sueño o problemas neurológicos. También puede generarse un bruxismo secundario por la ingesta de fármacos como antidepresivos o anfetaminas, ansiolíticos o al tabaquismo.

El manejo de estos factores puede contribuir a reducir el problema y el desgaste dentario. “Una persona que bruxa puede tener dientes como los de un adulto mayor; en lo funcional se hacen menos efectivos para masticar o triturar los alimentos”, dice Salinas. En casos extremos puede ocurrir la pérdida de piezas dentales.

En alrededor del 60% de los casos, el uso de un plano de relajación -un dispositivo de acrílico rígido que se pone al interior de la boca al dormir- ayuda a reducir el desgaste dentario. “Lo indicado es fabricar un plano personalizado; existen unos de silicona, blandos, que se venden en farmacias y que tienden a aumentar el problema”, advierte el doctor Salinas.

Para manejar el dolor, el estrés o la calidad del sueño, se han ido incorporado terapias complementarias, como la acupuntura o la homeopatía. De hecho, el Ministerio de Salud está llevando a cabo un proyecto piloto en nueve centros de salud del país, según cuenta el doctor Salinas, miembro de la Comisión de Acreditación de medicinas complementarias del ministerio.

También han comenzado a utilizarse inyecciones de bótox en los músculos de la mandíbula, “para casos más extremos; aún no hay información suficiente sobre la dosis exacta que funcione mejor y que no genere problemas”, comenta la doctora Brunnet.

Recurrir a actividades que ayuden a liberar tensiones como el yoga, meditación o ejercicios de respiración, también pueden contribuir a mejorar la calidad de vida, ya que una vez que aparece, el bruxismo solo se pueden mantener a raya.