Cinco problemas digestivos frecuentes que debes consultar con el médico

Son muchas las personas que viven pendientes de dolores, malas digestiones y una preocupación continua por su estómago. He aquí varias causas que conviene conocer

Si tienes alguna de estas afecciones, puede que aún no hayas sido diagnosticado y te estés acostumbrando a estar siempre incómodo y a medio gas. Presta atención y quizá reconozcas síntomas que conviene consultar con el médico.

Reflujo gástrico

También conocido, menos propiamente, como acidez ardor de estómago, el reflujo se define como un daño (o síntomas repetidos) en la mucosa del esófago provocado por la vuelta del contenido del estómago «en dirección contraria». Lo sufren una vez a la semana nada menos que el 20% de los adultos de Estados Unidos, según un estudio publicado en ‘Gastroenterology’. El motivo no es la gastritis, como se suele creer, sino el mal funcionamiento del esfínter esofágico interior, una válvula situada entre estómago y el esófago. Lo que experimenta el paciente es una sensación de calor desagradable detrás del esternón o en el abdomen superior y en ocasiones regurgitaciones ácidas, jadeos, toses o dolores de garganta

 

Si notas estos síntomas, trátalos en el médico, que valorará la necesidad de hacerte una endoscopia superior (un examen del estómago, el esófago y el duodeno) o un control de pH, para medir el grado de acidez en el esófago. Las molestias suelen reducirse eliminando el café, las bebidas ácidas y gaseosas, el tomate y productos derivados, las comidas grasas o saladas, el picante, fumar o beber demasiado.

Si tienes ardores a menudo, otra cosa más sencilla que puedes evitar escomer antes de acostarte (dos-tres horas), sobre todo esos alimentos problemáticos.

 

Indigestión

Este problema es fácil de describir y reconocer: dolores, náuseas e hinchazóndespués de comer demasiado. El nombre más técnico es dispepsia y puede hacer de la vida de cualquiera un viaje largo e incómodo.

Es un conjunto de alteraciones del aparato digestivo que pueden achacarse a una alimentación poco sana o a situaciones emocionales como el estrés o la ansiedad. Si tienes ardores o acidez, eructos, flatulencia, dolor de tripa, diarreas, extreñimientos o vómitos a menudo, no creas que eres un caso extraño: entre un 20 y un 40% de la gente en Estados Unidos padece este problema.

Además de los guisos copiosos, ten cuidado con platos aparentemente más ligeros como los huevos duros, la mantequilla, las conservas en aceite o los snacks fritos. La leche da problemas porque hay muchos intolerantes que no saben que lo son, y está en salsas, batidos y hasta en zumos del supermercado.

 

Síndrome del colon irritable

Un trastorno más conocido desde hace unos años, ya que antes solía meterse en el saco de la hipocondría. Ahora hay armas diagnósticas más claras y sabemos que afecta al intestino causando dolor abdominal, hinchazón y cambios en la frecuencia y la consistencia de las deposiciones.

Puedes tratarlo con los mismos medicamentos contra la acidez que se recomiendan para el reflujo. Para que te lo diagnostiquen hay que experimentarlo durante meses, pero como siempre te recomendamos que acudas al médico, entre otras cosas porque también se puede confundir con un estadio inicial de cáncer de colon. Si tienes que levantarte durante la noche para hacer de vientre, ves sangre en el retrete, fiebre, tienes anemia o pérdida de peso, busca consejo médico.

 

 

Estreñimiento funcional

El estreñimiento es uno de los motivos más habituales de consulta en atención primaria y, aunque parece menos grave que los otros problemas, está muy relacionado con el malestar psicológico, más aún cuando hay episodios combinados con días de normalidad. Cuando no se puede atribuir a una patología orgánica reconocible o al efecto de alguna sustancia lo llamamos funcional o primario, considerando que se trata de un problema de la función defecatoria en sí.

 

El diagnóstico se hace cuando el paciente experimenta dos o más de estos síntomas durante varios meses:

  • Esfuerzo excesivo para expulsar las heces.
  • Menor volumen de estas y mayor dureza.
  • Disminución de la frecuencia de las deposiciones.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Falta del deseo de defecar.

Además, hay que descartar que no es colon irritable, que suele provocar también dolor abdominal.

En las mujeres es especialmente habitual y puede deberse a una disfunción del suelo pélvico, que hace difícil coordinar este y los músculos rectales al ir al baño. De nuevo es buena idea descartar problemas mayores, como un tumor que pueda estar causando la obstrucción. En algunas ocasiones se puede operar.

Si tiendes al estreñimiento, evita en lo posible las carnes rojas, los quesos grasos, el café y los refrescos con cafeína (deshidratan, aunque a corto plazo parezcan favorecer los movimientos del intestino), los huevos o el chocolate. Come fibra, como la que hay en la fruta (también en las manzanas o los plátanos) y no combatas el problema con cereales de desayuno, sobre todo si tienen azúcar (otra sustancia indigesta) o si te gustan con lácteos.

Dolor de pared abdominal

Es un dolor localizado en un punto concreto del abdomen y que se da también más en mujeres. El motivo suele ser la compresión de los nervios en la zona y suele preocupar más de lo necesario, porque no es peligroso pero puede llegar a ser muy agudo.

Puedes tratarlo con antiinflamatorios (sobre todo inyectados directamente sobre la zona), aplicando calor y frío local, evitando contraer el abdomen de forma sostenida. Si es fuerte o si notas que determinadas posturas o movimientos mejoran el dolor, conviene que te vea un médico.

 

Osteopatía y problemas digestivos : terapia preventiva

 

La Osteopatía puede ser una herramienta de gran ayuda, e incluso ser la terapia más efectiva, para mejorar y eliminar algunas de las afecciones del sistema digestivo. Se trata de una disciplina que trabaja teniendo en cuenta la globalidad del paciente (no sólo la zona sintomática), buscando el origen del problema que, con los años, ha llevado al paciente a tener ciertos problemas digestivos. Así pues, se trata de un remedio eficaz en la mayoría de los problemas digestivos. En algunos casos puede mejorar y disminuir los síntomas del paciente (por ejemplo en caso de reflujo gastroesofágico) y, en otros, evitar o disminuir la medicación, muy utilizada por muchos pacientes.

Entre los problemas digestivos se engloban todos los relacionados con el sistema gastrointestinal, desde la entrada del alimento en la boca, faringe y esófago, pasando por el estómago, duodeno, intestino delgado (órganos de la asimilación ayudados por el hígado y el páncreas, que elaboran enzimas para la degradación de los alimentos) hasta el colon o el intestino grueso (absorción de agua y eliminación), finalizando en el recto con la producción de heces.

Es un sistema que comprende una enorme variedad de disfunciones digestivas, pero en nuestra consulta los problemas más comunes son la disfagia (sensación dificultad para deglutir) y la esofagitis (para el esófago), la hernia de hiato con reflujo gastroesofágico (sensación de quemazón después de comer) y gastritis para el estómago, úlcera péptica (esófago, estómago y duodeno), estreñimiento o diarrea (intestinos) y algunos cuadros mas complejos como la enfermedad de Crohn o síndrome del intestino irritable.

Estos trastornos pueden manifestarse a cualquier edad, desde los problemas de reflujo gastroesofágico y cólicos del lactante en los primeros meses de vida de los bebés hasta problemas mas crónicos en la edad adulta y la tercera edad. Solemos tratar a muchos pacientes por alteraciones digestivas entre los 25 y los 65 años, un periodo quizás vinculado a la vida laboral activa, el estrés y el ritmo vertiginoso de vida que afecta al sistema nervioso autónomo (involuntario), que es el que dirige todas las acciones del sistema gastrointestinal.

La osteopatía puede ser una terapia de elección en la prevención de muchos problemas digestivos. Antes de llegar a presentar una patología digestiva como una úlcera de estómago o una enfermedad de Crohn, el paciente puede sentir algunos síntomas digestivos, como hinchazón y dolor abdominal después de las comidas, que son las primeras señales de una posible disfunción. Algunos órganos o vísceras no están en las mejores condiciones y, sin llegar a tener una verdadera patología, empiezan a funcionar de manera incorrecta. Si eso persiste en el tiempo, acabarán en una patología.

En este último caso, la osteopatía puede ayudar, pero bajo la supervisión de un médico y como tratamiento complementario al tratamiento médico convencional.

 

fuente:

www.elconfidencial.com

www.osteopatiabarcelona.com

 

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