¿Qué es la endometriosis?

Las señales. Si se siente dolor con cada menstruación hasta el punto de dejar de trabajar o de ir a clase un día cada mes, o si las relaciones sexuales duelen y cuesta lograr un embarazo y hay hemorragias excesivas, hay que ir al ­médico sin tardanza. Es muy posible que se trate de una endometriosis.

De la pelvis al cerebro. El endometrio, el tejido que forra el útero para prepararlo para un embarazo, se desprende en cada menstruación sangrando. Del útero sale por la vagina, pero también migra a través de las trompas de Falopio. Una mujer con endometriosis puede tener acumulaciones de este tejido en el perineo, en la zona pélvica, junto a los ovarios, pero también entre los intestinos, en el pulmón, la vejiga urinaria o incluso en el cerebro. “Lo que no sabemos es por qué prende en lugares tan dispares y sigue funcionando como un endometrio normal estando fuera del útero”, reconoce el responsable de ginecología del hospital Clínic, Francesc Carmona.

Qué provoca. Dolor. Es el principal síntoma, aunque en grados muy diversos, pero en casi todos los casos hay una afectación sustancial de la calidad de vida. Por ejemplo, impide ir a trabajar el día de dolor más fuerte y estigmatiza a la mujer que lo padece, porque está mal visto y se la considera quejica, poco fuerte. Con frecuencia malogra las relaciones de pareja porque el sexo es doloroso. Y el elevado porcentaje de casos que acaban en infertilidad (entre el 30% y el 50%) marca la vida de las afectadas. En los casos más graves, esas hemorragias mensuales en medio de los intestinos o la zona pélvica o en los pulmones provocan coágulos dolorosos e invalidantes al orinar, al defecar e incluso de forma constante.

Tratable. La mayoría de las endometriosis responde a tratamientos hormonales, pero los ginecólogos reconocen que es una enfermedad intrincada y difícil, como un cáncer, benigno, eso sí, pero escurridizo, diverso y con continuas reapariciones. En el 30% de casos necesita cirugía, y abundan las intervenciones incompletas. Lo peor de esta enfermedad, de todos modos, es la ignorancia sobre ella. Las afectadas pasan por varios especialistas antes de tener un diagnóstico, al que se llega a menudo por un problema de ­infertilidad.

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